lunes, 4 de febrero de 2019

POR QUÉ SON (TAN) IMPORTANTES LOS UNIFORMES ESCOLARES

Orgullo de pertenencia a un grupo. En poco más de 3 palabras se resume una idea que, cada vez más colegios, luchan por implantar con el fin de  fortalecer un vínculo entre el centro educativo y el alumno; relación que se persigue para que vaya más allá y se extienda en el tiempo con los grupos conocidos como (ex)alumni. Ahora bien, ¿cómo conseguir esa sensación de orgullo de pertenencia a un grupo? El uniforme escolar tiene buena parte de “culpa

Desde grandes grupos de colegios, religiosos o no; o bien pequeños colegios unitarios, no inscritos en ninguna corporación educativa… todos persiguen un mismo “sueño”: que tanto los actuales alumnos- como quienes abandonaron las aulas- guarden en su interior un extraordinario recuerdo del centro. Desde los 3 hasta los 18 años, hoy muchos de los alumnos pueden completar su educación en un mismo colegio donde forjarán su personalidad, su futuro, el núcleo duro de la base de sus amistades a lo largo de su vida (¿quién no sigue hoy en contacto con antiguos alumnos de hace 40 o 50 años, gracias en parte a las redes sociales?).
Así, obviamente, la educación recibida y el máximo nivel educativo que se pueda alcanzar es la baza con la que juegan los colegios para atraer nuevos alumnos año tras año. En términos empresariales, en otros sectores, se define con el vocablo “fidelización” cuando las familias incluso continúan llevando años después a nuevas generaciones al mismo colegio. Por ello es frecuente escuchar a la gente mencionar que “yo soy del Colegio tal”, mostrando un excepcional orgullo haber desfilado por esas aulas.

Un elemento clave en la pertenencia a ese –y no a otro- grupo educativo es la uniformidad escolar. A través de unos colores, determinados diseños y –por supuesto- el logo o escudo, los niños (y también muchos adultos) pueden identificar por la calle un colegio en base a su uniforme. En la uniformidad escolar nada se deja al azar, todo está perfectamente medido, inclusive el color. De este modo, por ejemplo, el uso de colores cálidos (el rojo, naranja y amarillo) tienen un efecto estimulante, de modo que los tejidos tintados con dichos colores parecen que tengan “relieve”, provocando en quienes lo ven cierta sensación de cercanía. Aquí ya se empieza –incluso- a jugar con los mensajes subliminales dentro de los colores y tejidos empleados. Por el contrario, los colores fríos (azules y violetas) producen –según los expertos- una acción relajante.

A estas alturas del post quizás ya haya caído en la cuenta de por qué muchos jerseys de uniformidad escolar son de color azul…

La elección de los colores nunca es casual… Quizá haya pensado usted por qué –hoy día- los cirujanos visten de color verde o azul (desechando el blanco). Esto se debe a una cuestión eminentemente práctica: aunque el albo color –efectivamente- transmite cierta sensación de pureza –también indica cualquier suciedad, por nimia que sea- ¿Por qué azul? Porque el color opuesto al rojo (el color de la sangre) es el azul, permitiendo relajar la vista a los doctores que estén operando, estimulándose así la agudeza visual.

Respecto a la uniformidad escolar, la inmensa mayoría de patronales y gremiales del sector educativo, ven con excelentes ojos la implantación de la uniformidad escolar en los Colegios por varios motivos. El primero de ellos apunta en la dirección de incrementar el orgullo de pertenencia a un grupo educativo en concreto. A renglón seguido, otro motivo ampliamente esgrimido es que la uniformidad escolar evita las discriminaciones entre los propios alumnos por culpa de la guerra de marcas: acudiendo vestidos todos por igual al colegio nadie despuntará exhibiendo ropa de caras marcas u ostentosos abrigos. Es sin duda una excelente manera de equiparar a todos los alumnos y evitar discriminaciones. No obstante, también hay detractores del empleo de la uniformidad escolar por el paralelismo con una posible alineación de los menores a una forma de pensar o ideología; hay quienes van más allá y persiguieron eliminar la asociación de determinadas prendas según el género del alumno. Así, hay colegios que dan a elegir a las niñas el uso de falda o pantalón.

Jobs uniforme trabajo MiyakeEn torno a la uniformidad escolar hay dos datos que –por su importancia- deben ser conocidos. Aunque haya quienes piensen que el empleo del uniforme escolar está en sus horas bajas, por considerarlo algo “antiguo”, personalidades como el fundador de Apple,  Steve Jobs, se reconoció un entusiasta de la uniformidad hasta el punto que él mismo diseñó su propio “traje de oficina” de la mano del conocido diseñador Issey Miyake, atuendo con el que le conocimos en su etapa final (desde el año 1996 hasta su muerte), donde cambió el clásico traje de vestir y zapatos por unas deportivas, pantalones vaqueros y la icónica camiseta de manga larga negra. Vistiendo del  mismo modo Jobs explicó que de este modo evitaba distraerse pensando en qué ponerse para ir a la oficina, pudiéndose centrar al 100% en la empresa.
No obstante, él tampoco derrochó mucho ingenio en su elección. Fue precisamente un alto ejecutivo de la nipona SONY quien le explicó que al término de la II Guerra Mundial sus trabajadores apenas tenían dinero para comprarse ropa para acudir al puesto de trabajo; motivo por el cual la corporación entregó un uniforme a cada empleado con la particularidad de que fuese altamente resistente para trabajar en las fábricas. Dicho “uniforme” caló hasta tal punto entre los empleados de SONY que –en la actualidad- se sigue llevando como símbolo de la unidad de la compañía.

Buscando el origen
colegios antiguos uniforme escolarY si hilásemos aún más finos, respecto a la uniformidad escolar, podríamos remontarnos a comienzos del siglo XIX, concretamente a Francia y Reino Unido. Basta con situarnos en la ciudad de la luz en torno al año 1820 para darnos cuenta que los niños que pudieran acudir a aquellos colegios correspondían a una amalgama de clases sociales, unas pudientes, otras con menos recursos. Hay que tomar en consideración que a principios del siglo XIX los niños de diferentes clases sociales acudían a los mismos centros escolares: aún no habían surgido distinciones claras entre los colegios existentes, convirtiéndose dichos centros escolares en pequeños microcosmos de diferentes realidades socio económicas y culturales.
Como ya hemos mencionado, la inmensa mayoría de colegios existentes pertenecían a Instituciones Religiosas y sus rectores -con el fin en establecer criterios de unidad y homogeneidad entre alumnos, y evitar además distinciones sociales a causa de la ropa que pudieran vestir- decidieron que todos los niños acudieran con un sencillo uniforme; una prenda que -asimismo- reuniera dos cualidades: ser lo suficientemente económica para que el alumno con menos recursos económicos la pudiera adquirir y -por otro lado- ser lo suficientemente robusta para que durara (a ser posible) todo el curso académico.

colegios antiguos uniforme escolar

Patronaje 
De este modo, las primeras "colecciones de moda escolar" fueron diseñadas por los propios religiosos, plasmando en sus creaciones ropa bajo premisas de austeridad, recato (en línea con las creencias religiosas). Así, por ejemplo, la orden de La Salle son conocidos como los colegios "del babero", puesto que en sus orígenes los alumnos vestían -como parte de la uniformidad escolar- dicha prenda. El decoro se dejaba notar de manera sustancial, con faldas largas que cubrían de manera completa las rodillas en las niñas, mientras que en los niños se utilizaban pantalones (cortos o largos, según estación del año) y camisa y jersey de colores neutros. Pasarían muchos años para encontrar uniformes que buscaran ya cierto corporativismo tanto en sus colores como en la inserción de logos o escudos de la orden religiosa de turno.

Comprobamos así -más de dos centurias después- que se mantiene la esencia de los motivos por los que en la actualidad los Colegios estipulan la obligatoriedad de la uniformidad escolar, apuntando en una doble dirección: por un lado la eliminación de diferentes realidades socioeconómicas de las familias (se evitan las guerras de marcas y ostentaciones entre los niños) y, por otro lado, se facilita a las familias ropas resistentes capaces de aguantar el exigente trato diario de los niños en las aulas, patios, etc.

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