martes, 13 de noviembre de 2018

BENEFICIOS DE UNA POLÍTICA DE COMPLIANCE

Hace apenas unos días traíamos a colación en este blog cómo la práctica (por parte de alumnos principalmente, y también de adultos) de ciertas actividades ocupan cada vez más frecuente las páginas de los periódicos. Hablábamos de acoso escolar, hoy conocido como bullying; de otro tipo de acosos a menores y, por suerte, cómo actúa la justicia ante los acosadores. La prevención mediante la implantación de ciertas políticas es, a la par que necesaria, una excelente manera de que el Centro Educativo adquiera -a su vez- más ventajas adicionales. Nos referimos, más concretamente, a poner en práctica unas líneas de compliance.


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En determinados sectores productivos (banca, seguros, etc.) es ya habitual la figura entre los recursos humanos de un Compliance Officer, un profesional dedicado a dar testimonio de que en esa empresa las cosas se hacen (todas) de manera correcta. ¿Y qué significa –más exactamente- hacer las cosas de manera correcta? Pues, ni más ni menos, que cumplir con la legislación vigente en cada uno de los apartados donde el Centro Educativo interviene; y evitar –con ello- no caer en ninguno de los 28 grupos de delitos. En este listado el lector comprobará –posiblemente con una sonrisa- que es materialmente imposible que un Colegio caiga en muchos de dichos delitos: prostitución, tráfico ilegal de órganos…Obviamente, seguro que no hay un colegio en toda la Unión Europea que pueda ser denunciado por estos delitos. Pero, ¿y si hablamos de estafas, de corrupción en los negocios o delitos contra la intimidad? Aquí la “cosa” ya cambia…téngase en cuenta que la Justicia no diferencia si ante estos tipos de delitos se busca un beneficio directo o indirecto. Quizás llegados a este punto a muchos gerentes les puedan surgir ciertas dudas razonables… ¿Estoy haciendo las cosas perfectamente bien? ¿Estoy cometiendo –aunque sea inconscientemente- un delito?

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A día de hoy muchas de las gestiones que hoy realizan los colegios siguen patrones de conducta que se dan como aceptables, “porque así se han hecho desde hace décadas”.  ¿Cuántos colegios mantienen contratos con determinados proveedores porque, en un momento concreto, éste regaló una PDI -o varias-para el centro? Este hecho tan aparentemente inocente y –seguro- sin ninguna doble intención es constitutiva de delito (por corrupción en los negocios), donde además se presenta un beneficio directo para el colegio.

Ante esta situación, el colegio debe saber que -en la actualidad- las personas jurídicas hoy sí son penalmente responsables, con todo lo que ello acarrea.  Así las cosas, la gerencia de un centro educativo debería saber que un colegio que infrinja algunos de estos 28 delitos puede sufrir  -además de una multa económica- el cierre temporal de dicho negocio.

Necesidad de un compliance officer
La pregunta sería, ¿por qué es necesaria dicha figura en un centro educativo? Por cierto, vaya por delante que no es obligatoria, pero sí altamente recomendable; y por dos motivos: por un lado porque la figura de dicho Compliance va a testificar que en el centro educativo las cosas se hacen de manera correcta, evitando así que caiga en cualquiera de esos 28 grupos de delitos. Este profesional se encargará de aportar evidencias que demuestren que el Colegio siempre ha obrado de la mejor manera posible, evitando siempre y en todo momento la comisión de un delito. Pero hay otro motivo quizás tan importante como el económico: la reputación, que nunca se perderá gracias a hacer las cosas de manera correcta.

"Las redes sociales evalúan en tiempo real nuestras decisiones, para bien o para mal, y la reputación de un Centro Educativo puede verse menoscabada de un día para otro. Lograr posicionarse cuesta mucho trabajo, tiempo, sacrificio y hacer las cosas bien. Tirar por la borda ese trabajo puede ser cosa de horas, con la dificultad añadida de recuperar el status original"
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Podemos mostrar más beneficios inherentes a la persona de este Compliance Officer: una vez que el centro educativo trabaja en una línea activa de prevención de dichos delitos, le será más fácil trabajar con determinados proveedores de bienes y/o servicios, en unas mejores condiciones y un mejor precio respecto a aquellos colegios que no cuentan con una política de Compliance.