domingo, 1 de julio de 2018

RESPETO, CLAVE EN LA EDUCACIÓN

Desde Singladura, especialistas en el sector educativo, promulgamos que la figura del docente debe ostentar un status concreto donde -tanto alumnos como familias- deben respetar las decisiones que éstos consideren llevar a cabo en pos del beneficio del alumno. Mora ya explicó hace tiempo en este blog que el profesor debería tener un mayor reconocimiento social, considerando más importante este reconocimiento incluso por encima que una mayor remuneración económica. Y sin embargo los profesores se encuentran -al menos en determinadas regiones- coartados.


Mencionaba el juez de menores Emilio Calatayud, conocido por sus condenas ejemplarizantes, que en los últimos años el respeto por los profesores ha caído "en barrena". Señalaba con un claro ejemplo Calatayud que "si hace 30 años el profesor era llamado D. José, años después los alumnos se refieren a este mismo docente como "José y, más recientemente e incluso aún más familiar Pepe. Calatayud esgrime que la figura del profesor debe ser tenida en cuenta por lo que representa, animando a los colegios a que no pierdan la costumbre de situar al profesor en el estrado, como una figura superior (dentro del aula) respecto al alumno. Este post trata de respeto, de señalar a los alumnos que deben guardar un respeto por el profesor por múltiples motivos. "En el aula, el profesor es la expresión de la máxima autoridad, como en un juzgado lo es el juez", apela Calatayud.

Recientemente circula un vídeo en el cual el presidente de la República Francesa, el señor Macron, recrimina a un joven estudiante que se dirige a él como "Manu". ¿Falta de respeto por la autoridad? Cada cual que saque sus conclusiones; y, sobre todo, hacia dónde puede encaminarse el futuro de un chaval que hoy no guarda unas formas mínimas de respeto.



En medio de estas noticias destaca una que alerta de una posible y futura práctica que pone a los docentes (y por extensión a los Directores de Colegio) en una tesitura francamente incómoda: La Consellería de Educación está registrando casos de padres  que acuden al centro educativo acompañados de abogados. Efectivamente, "abogados"; padres que acuden con un letrado cuando el profesor les cita a una reunión por un mal comportamiento de su hijo. Desde la Consejería de Educación alertan estas prácticas al situar al docente en un plano absoluto de inferioridad por varias razones: por un lado, que se trata de una reunión entre una familia y el profesor para debatir un mal comportamiento; y, por otro lado, que "habitualmente" cualquier persona no tiene por qué disponer de formación suficiente para enfrentarse a un experto en el campo del derecho. Además de que pueda sentirse, obviamente, cohibido ante la presencia de semejante profesional.

Resultado de imagen de VIÑETA PADRES PROFESOR NOTAS
Representación gráfica, quizás exagerada, de la relación familias profesores.

Dicha confrontación entre padres y profesores debería llevar a un acuerdo en los términos de los procedimientos correctores que quiera aplicar el docente/colegio. La Xunta cuenta con un plan para que los profesores que tienen que instruir un caso concreto correctivo cumplan una serie de normas al aplicar sus sanciones; las cuales a pesar de tener un carácter educativo requieren de un proceso administrativo.

Antonio Caride, vicepresidente de CONFAPA y presidente de la Federación de ANPA de Orense, lamenta que "hoy las familias quieren tener razón en todo y el profesorado queda desprestigiado en sus acciones". En Galicia el curso pasado se abrieron 1010 expedientes disciplinarios, de los cuales 86 correspondieron a alumnos de educación primaria; un total de 86, cifra realmente alta para el tramo de edad comprendido (hasta 12 años). Las principales conductas que obligan a abrir expedientes sancionadores al alumno son las agresiones físicas y psíquicas, coacciones, acoso escolar, discriminación grave o portar objetos o sustancias gravemente peligrosos para la salud de la comunidad educativa.