martes, 20 de septiembre de 2016

CÓMO INFLUYE EL MOBILIARIO EN EL ÉXITO ESCOLAR

Hace unas pocas semanas traíamos a colación en nuestro blog el (temido) fracaso escolar. Para ello, entrevistábamos a una autoridad en la materia, a D. José Ramón Gamo, director General de Escuelas CADE, quien nos expuso diversos puntos que explicarían por qué (y cuándo) un niño puede llegar a fracasar en sus estudios. En el polo opuesto: el éxito. ¿Qué factores favorecen que un alumno obtenga unas notas sobresalientes y –sobre todo- le permita avanzar en el futuro hacia empleos más estables y mejor remunerados?

Sin el foco puesto en elaborar un mini decálogo sobre qué aspectos pueden favorecer dicho resultado, a priori podemos pensar que elementos externos benignos favorecerán el éxito escolar: familias estructuradas, una correcta alimentación sana y equilibrada, hábitos socio culturales que empujen al estudio (visitar bibliotecas, museos, instigar la curiosidad de los niños, etc).



Sin embargo, pensemos que donde se fragua el conocimiento es en las escuelas. Allí pasan una parte importante del tiempo. Poniendo la vista en el país de referencia en cuanto a Educación se refiere (Finlandia), los alumnos fineses sienten la escuela –literalmente- “como su casa”. Dicho sentimiento hace que los estudiantes cuiden de ella con el mismo cariño que su propia habitación, su casa… Así, en dicho país se refieren a “los espacios de trabajo” como cualquier espacio físico donde se pueda compartir conocimiento, no siendo en exclusiva las aulas; un concepto que en Singladura llevamos casi dos años trabajando esforzándonos en el diseño de aulas colaborativas.



De este modo se procuran espacios diáfanos y con dimensiones generosas (un promedio de 65 m2), y que los lugares previstos para el descanso gocen de las comodidades mínimas e inviten al estudio. En sintonía, los pasillos suelen ser de colores vivos, decorados en multitud de ocasiones por los propios alumnos, dejando su particular huella. Cada estancia dispone de un conjunto de muebles que favorece el estudio, con pupitres ideados para que todos interactúen con todos (incluido, obviamente el profesor).
Mobiliario colorido y que -sobre todo- inviten a los niños a discutir entre ellos lo aprendido en "casa" (sí, en casa buscan la información y en clase la ponen en común; es el "aula invertida")


Cada cosa en su lugar El orden es “mandatory”. Para conseguirlo, se educa a los niños en la importancia de disponer de todos los útiles de estudio perfectamente colocados en las estanterías. Sólo así se optimizarán los tiempos de estudio, se evitarán pérdidas inútiles de tiempo buscando herramientas de trabajo y el alumno aprovechará más eficientemente cada minuto.




En este sentido la colocación de armarios –con puertas o abiertas- para almacenar libros, útiles, cuadernos, tablets es fundamental. Cada espacio físico debe ofrecer la posibilidad al docente de compartir tanto su conocimiento como el de otros alumnos, sean o no de dicha escuela. Para ello, disponer de herramientas tecnológicas que permitan esta interacción, sirve de gran ayuda para que el concepto de “flipped classroom” adquiera más sentido: buscar la información en casa y debatirla en el colegio, generando una atmósfera propia de universidades, permitirá que los alumnos aumenten su capacidad de aprendizaje, aprendan a ser más críticos y abran su mente a nuevas realidades.

Si quiere conocer las soluciones que ofrece Singladura en relación con aula invertida y enseñanza colaborativa no dude en contactar con nosotros aquí.


Tel: 91 776 25 70