domingo, 26 de junio de 2016

"EL GERMEN DEL FRACASO ESCOLAR RESIDE HOY EN VARIOS PUNTOS: FAMILIA, METODOLOGÍA, DOCENTES..."

Terminado otro curso más es momento de hacer autocrítica. Equipos directivos, docentes y personal vinculado con el sector educativo deben analizar en profundidad por qué los resultados académicos son los que son. ¿Son acaso responsables -de manera única- los alumnos? ¿Qué papel juegan en el fracaso escolar los docentes o el sistema educativo? Y, sobre todo, ¿qué coste tiene para la sociedad?
En Singladura no sólo vendemos mobiliario escolar, sino que somos la consultora especializada en educación; y a través de este blog acercamos la opinión de personalidades relevantes para el sector educativo. En esta ocasión nos hemos sentado con José Ramón Gamo, director general de CADE, Centros especializados en la evaluación y tratamiento de patologías del aprendizaje.

Con el final del curso, asociadas, "las notas". El resultado global del curso condensado en un documento donde los profesores deberán calificar al alumno. En paralelo a las notas el término "fracaso escolar" planea desde hace años. ¿Cuándo podemos establecer que un niño ha fracaso escolarmente?
José Ramón Gamo, director general de Centros CADE.
Desde el punto de vista de la adquisición de los contenidos, que no las competencias, se empieza a hablar de fracaso cuando tienen un retraso de 2 años curriculares, aunque en realidad deberíamos entender el fracaso escolar cuando un niño está ya desmotivado y desconectado de las propuestas escolares. Esta situación repercute en su autoestima, su deseo de continuar formándose dentro del sistema y, por lo tanto su impulso es abandonar.
La reflexión que debemos hacer, es que cada fracaso escolar, es un fracaso del sistema y no del niño, por lo que la autocrítica debe hacerse desde los profesionales y los padres y no enfocarla tanto en los niños.

¿Qué señales existen para identificar ese fracaso escolar en etapas tempranas, de modo que puedan ayudar a reconducir al alumno?
En estas etapas debemos observar si presentan dificultades específicas de aprendizaje, normalmente asociadas a trastornos del neurodesarrollo, tales como la dislexia, TDA-H, TEL, TANV, etc… o por factores emocionales o de adaptación social. Es determinante la detección temprana, para lo que se requiere no solo mecanismos de identificación, sino también de prevención y actuación, una vez detectados.

"Nos guste o no, el trabajo de nuestros hijos todavía no se ha inventado y esto conlleva de nuevo a escenarios prácticos y competenciales para que tengan las herramientas (competencias y habilidades) necesarias para una formación continua a lo largo de su vida".  

¿Sería justo pensar que -a la hora de buscar culpables ante el fracaso escolar- podría ser, además del alumno, "otros" (docentes, metodología pedagógica del centro, etc.)?
Efectivamente, la mayoría de los fracasos escolares se provocan por factores externos al propio alumno, una mala o tardía identificación de los factores de riesgos, una mala intervención y la ausencia de recursos para dar respuesta. El desconocimiento, la falta de motivación y predisposición de los agentes implicados, no solo profesionales, sino también los propios padres, así como el sistema obsoleto que no responde a la demanda y necesidades de los propios alumnos. Es preocupante ver cómo se desoyen las recomendaciones de los expertos en educación, basándose en el conocimiento científico respecto a cómo son los procesos naturales del aprendizaje, en cuanto a cuáles debieran ser los objetivos; es decir, lo relevante son las competencias y no los contenidos.
La implantación de metodologías activas, el uso de las tecnologías, los nuevos conocimientos que deberían adquirir los docentes, en fin, toda una revolución “pacífica”, eso sí.

Los Centros Educativos, en un afán de superación e intentar estar en la vanguardia educativa, modifican quizás demasiado rápidamente las metodologías educativas: inteligencias múltiples, entornos colaborativos, kinestésicas, etc. Por su experiencia, ¿qué le recomendaría a un equipo pedagógico de un centro?
Es cierto, pero quizá el problema está en el “barullo”, es decir, estamos dando una formación “barniz” a los docentes, sobre nuevas metodologías, cursos de 30 h, sin que después nadie les ayude a experimentar con ellas, ni a implementarlas bajo supervisión. Quizá deberíamos centrarnos en las que consideramos más útiles y eficaces para poder convertirnos en expertos y después pasar a otras.

Nuestro equipo de trabajo recomienda un esquema básico de formación que nos lleve después a una implementación supervisada, para finalmente generar una transformación real.
Formación sobre neurodidáctica, conocer cómo aprende nuestro cerebro, de esta forma hemos seleccionado el aprendizaje cooperativo, aprendizaje por proyectos, la “flipclassroom” o clase invertida y las rutinas de pensamiento como las metodologías más eficaces que se ajustan a lo que la neurociencia nos orienta.
También estamos viendo que la gamificación y el uso de la magia pueden ser herramientas metodológicas muy potentes.

Ahora que estamos en ciernes, otra vez, de elecciones generales, momento siempre utilizado por los diferentes gobiernos para derogar leyes educativas, ¿qué le diría usted -de manera general- a los líderes de las 4 principales formaciones respecto a la educación en aras de situar a la educación española entre los primeros puestos europeos?

Creo que éstos son puntos de convergencia con todos los expertos y agentes implicados:
  • Una selección del profesorado más rigurosa.
  • Una formación del profesorado que se ajuste a las nuevas demandas educativas.
  • El equivalente al MIR de medicina para consolidar el nivel de expertos en los docentes de cualquier ciclo.
  • Que la docencia sea una profesión. Hoy un licenciado, pasando un máster de adaptación pedagógica puede dar clases en secundaria. Estas personas no han recibido ninguna formación rigurosa para su práctica como docentes.

Respecto al CV: 
  • Centrarnos en las competencias y no en los contenidos.
  • Dejar de compartimentar los conocimientos por asignaturas y empezar de los 3 -12 años, a realizar proyectos basados en los intereses del grupo para trabajar dichas competencias que les permita aprender a aprender.
  • Debemos respetar la diversidad en la oferta educativa y los principios de equidad, por lo que tenemos que seguir apostando por la escuela concertada.
  • Debemos ser capaces de llegar a un consenso, respecto a cómo integrar el hecho religioso en una sociedad laica, pero que pertenece a un histórico judío-cristiano. 
Parece lógico pensar que para reducir las elevadas tasas de paro una de las medidas sea formar convenientemente a los estudiantes. ¿Cómo motivar a los alumnos para que puedan encarrilar su vida académica, continúen con estudios superiores (universidad y/o FP) y puedan desempeñar puestos de responsabilidad en un futuro?
La realidad que perciben nuestros adolescentes y jóvenes respecto a “en qué” y “cómo” formarse está muy alejado de lo que ocurre en sus aulas. No perciben como útil estos escenarios de aprendizaje, por eso debemos dejar; “de enseñar a los niños cosas que nunca hacen y empezar a hacer cosas para aprender”. Nuestros jóvenes quieren aprender haciendo y esforzándose a partir de su foco de interés. Nos guste o no, el trabajo de nuestros hijos todavía no se ha inventado y esto conlleva de nuevo a escenarios prácticos y competenciales para que tengan las herramientas (competencias y habilidades) necesarias para una formación continua a lo largo de su vida.



Al hilo de la pregunta anterior, numerosas voces sitúan a la Formación Profesional (actualmente no tan denostada) como una "tabla de salvación" para reducir la tasa de paro. ¿Cuál es su percepción?
La Formación Profesional modernizada, permite ir recogiendo el guante a la demanda de nuestra sociedad tecnológica y digital, es decir, permite crear la formación a medida, de forma rápida, dinámica y flexible, así como conectar rápidamente con el mundo laboral.
Para ello es necesario la implicación de otros agentes sociales como los empresarios, a la hora de definir qué es lo que necesitan.
Hace poco publicaba “EL PAÍS” un artículo que decía; “el 40% de las empresas europeas no encuentra trabajadores con el perfil adecuado. Ahí hay parte de la respuesta...

El fracaso escolar, como ya hemos visto, obedece a un conjunto de variables. Usted dirige los Centros CADE, que son referentes a nivel nacional en cuanto al tratamiento de patologías del aprendizaje relacionadas con el fracaso escolar y social de niños que presentan dificultades específicas dislexias, etc.) ¿Por qué surgió CADE?
CADE nace en 1998 como un proyecto de la Fundación Educación Activa ante el vacío existente sobre evaluación y tratamiento de patologías del aprendizaje relacionadas con el fracaso escolar y social de niños que presentan dificultades específicas como: Dislexia, retrasos del lenguaje, hiperactividad, disfasias, trastorno del aprendizaje no verbal (TANV), dificultades sociales, etc.
Ciertas lagunas en la atención de estos niños y en la información y recursos ofertados a sus familias, motivaron la creación de CADE que hoy cuenta con más de 30 profesionales y trata a más de 350 familias al año.
Actualmente nuestros principales objetivos son:
  • Orientación profesional a aquellas familias que se encuentren -o crean encontrarse- ante dificultades.
  • Reeducación y/o rehabilitación de aquellos niños con trastornos o dificultades de aprendizaje, hiperactividad, trastornos de conducta o trastornos del estado de ánimo (ansiedad, estrés, depresión, fobias… etc.)
  • Elaboración de proyectos y programas de acción social relacionados con el mundo de la educación.
  • Investigación y desarrollo.
  • Formación de profesionales. 

¿Cuáles han sido los principales hitos de CADE?
A partir de un centro matriz en Aravaca hemos ido creciendo gracias a nuestro equipo de trabajo, que nos ha permitido ir abriendo clínicas en diferentes puntos de Madrid para favorecer la accesibilidad de nuestras familias y aumentar nuestra capacidad de impacto. 
Por otro lado, nuestra preocupación por el sufrimiento de nuestros chavales dentro del sistema nos hizo plantearnos, desde una mentalidad científica, qué estaba ocurriendo  y -sobre todo- si tenía solución.
Empezamos a analizar cuáles eran los objetivos que determinaban los planes de estudio y las metodologías que se utilizaban para su consecución/ adquisición.
De aquí surgió la necesidad de llevar los conocimientos en neurociencia aplicados a la educación, y lo que bautizamos como neurodidáctica.
Esto dio lugar a la creación de NIUCO, que es una empresa de asesoría y transformación de las instituciones educativas (escuelas, universidades, etc. ). NIUCO nace con la vocación de cambiar la cultura educativa y por lo tanto transformar el sistema.
Actualmente trabajamos con numerosos colegios en todo el territorio nacional, así como con universidades y demás.
Por otro lado, y dentro de esta vocación de transformación, se creó el máster de neurodidáctica, que es un título propio de la URJC de gran aceptación y demanda en el ámbito educativo.
Así es como creamos una plataforma online de formación junto al equipo de SPGAMES, para poder dar formación bajo los preceptos de la neurodidáctica.

En CADE los padres juegan un papel especial para ayudar a sus hijos que presentan ciertas limitaciones...  
Efectivamente, nuestro trabajo se realiza dentro de un sistema (familia, escuela y alumno), por lo que atendemos de forma integral a los diferentes agentes, al igual que a los docentes, se les dota de conocimientos, destrezas y habilidades para el trabajo con estos niños, y con los padres hacemos lo mismo.
Nuestras familias tienen módulos de formación muy práctica en:

Profesionalización de padres para el manejo de conducta.
Entrenamiento para al apoyo escolar.
Entrenamiento para el manejo emocional.
Entrenamiento para la mejora de las habilidades sociales, y
Uso de la tecnología como recurso de apoyo; entre otros

Si quiere recibir más información sobre soluciones para el tratamiento y evaluación de patologías como la dislexia, disgrafias o discalculias, no dude en contactar con nosotros aquí.

www.singladura.net
Tel: 91 776 25 70