jueves, 25 de febrero de 2016

PACTO EDUCATIVO: ¿MÁS CERCA EL MIR DOCENTE?

Las elecciones del pasado 20D han dejado una arena política ampliamente dividida, dejando un espectro donde –prácticamente- cualquier fuerza política puede ser clave (y llave) para formar gobierno. Desde Singladura sólo nos preocupa un asunto: ¿qué pasará con la educación? ¿Habrá –finalmente- ese Pacto por la Educación, tantas veces demandado desde el sector mismo?

En los últimos 30 años en España se han aprobado hasta un total de 7 Leyes Orgánicas. Desde la LODE hasta la LOMCE, prácticamente con cada nuevo gobierno han aparecido otras tantas leyes orgánicas que derogaban la anterior, siendo el alumno quien debía resignarse ante nuevas materias, competencias, pruebas, etc. Desde hace más de 6 años el clamor del sector educativo, en general, ha sido intentar alcanzar un Pacto por la Educación entre los principales grupos parlamentarios que otorgue estabilidad, fuerza y –por qué no decirlo- prestigio a toda la Comunidad Educativa en aras de alcanzar –por fin- alumnos debidamente preparados, abandonar ese furgón de cola en el que se encuentra España respecto a pruebas externas (PISA) y que el abandono/ fracaso escolar sean ya cosas del pasado.
El Pacto por la Educación a 4 bandas pretende alcanzar la excelencia en todo el proceso educativo.
De modo que tanto las viejas formaciones –PP, PSOE- como los principales grupos de la nueva política, a la sazón Ciudadanos y Podemos, empiezan a encontrar puntos de convergencia en materia educativa. Los 4 grupos con mayor representación estarían dispuestos en firmar un Pacto por la Educación. Y por supuesto, como no todo puede ser bonito, el problema está en que difieren en cómo alcanzarlo.

Propuestas
De este modo, el grupo que impulsó la LOMCE (PP) ha registrado una propuesta no de ley en el Congreso para lograr dicho Pacto. En dicha propuesta, el PP se ha mostrado dispuesto a modificar la LOMCE con la finalidad de llegar a un acuerdo con las restantes fuerzas políticas. Este hecho supone un hito pues es la primera vez que el PP permite efectuar modificaciones. No obstante, ya ha dejado claras una serie de “líneas rojas”, como las evaluaciones finales, asignaturas troncales comunes en todo el Estado o el respeto a la libertad de elección de las familias así como el mantenimiento de la oferta educativa pública, concertada y privada.

El PSOE por su parte incide en otro tipo de “reformas” para llegar a este acuerdo educativo, tildando a las becas como un “derecho subjetivo”, universalizar la enseñanza desde los cero hasta los 18 años, reducir las tasas universitarias y aplicar una especie de MIR para los docentes.

El Pacto por la Educación para la formación morada arranca eliminando la “Ley Wert” e iniciar –a renglón seguido- un debate para formular una nueva normativa que cuente con el mayor respaldo posible. Entre sus “exigencias”, promover una educación “pública, laica y de calidad”

Ciudadanos sin embargo rechaza la derogación de la LOMCE (o bien su paralización), abogando por establecer un MIR docente que entregue profesionales mejor preparados, otorgar una mayor autonomía a los centros y reforzar las lenguas extranjeras así como la educación en valores cívicos, entre las principales exigencias de la formación de Albert Rivera.


Así pues, parece que donde todas las formaciones políticas llegan a un consenso es en  contar con unos profesores más cualificados, partiendo de un MIR docente, evaluándose a los alumnos –y a los profesores- de manera periódica. Las divergencias, como cabía esperar, respecto a la dualidad de la enseñanza concertada manteniendo –eso sí, su gratuidad. Un aspecto que llama poderosamente la atención, en línea con la principal preocupación de los españoles (la corrupción), es la apuesta de C´s: educación en valores, recuperar la ética.