lunes, 7 de julio de 2014

HÁBITOS ALIMENTARIOS EN VERANO

Durante los meses de verano, parece que siempre hay un poco de descontrol con los niños. Además de eliminarse la rutina de levantarse temprano para ir al colegio, parece que su actividad física se intensifica sobre todo con actividades al aire libre. No obstante, los meses de verano deben permitir a cada niño -además de sus lógicos juegos- dedicar un tiempo mínimo a repasar todo lo aprendido para el curso. Por supuesto que no se va olvidar sumar, ni leer; pero sí que pueden perder el hábito de estudio.

Contamos en esta ocasión con la nutricionista Laura Pire, quien nos va a aclarar algunas cuestiones acerca de la alimentación de los niños durante el periodo vacacional.

Durante las vacaciones, los niños rompen durante dos meses con una rutina escolar, se acuestan más tarde, se levantan también más tarde y suelen comer entre horas. A pesar de este tiempo de asueto, ¿se deben controlar los horarios de las principales comidas y atenerse a un horario previamente establecido?
Una de las claves del mantenimiento de la salud es la rutina. Esta puede sonar aburridísima pero si la convertimos en un ritual de salud casi imperceptible, conseguiremos un metabolismo flexible a los cambios, que garantiza una salud de hierro con vitalidad y energía suficiente para dar el estirón de verano. Desayunar nada más levantarse, conseguir unas tres horas de espacio libre de alimento pero rico en liquido entre comidas, es una plantilla de alimentación muy interesante para hacer que el aparato digestivo funcione estupendamente.
Algo de improvisación también es positivo, pero cuanto más sujetos a la rutina hallamos estado, más fácilmente entenderemos el lenguaje del cuerpo a la hora de pedirnos alimentos más sanos. Si hemos dado a los niños para merendar una pieza de fruta durante el curso, más fácil será que les apetezca cuando tienen hambre. Si no lo hemos hecho, rara vez les apetecerán alimentos frescos y saludables.

 
Un helado puede ser una correcta merienda al
garantizar fuentes nutricionales variadas.
La piscina, la bicicleta, la playa, campamentos de verano. Parece que justo en el momento de descanso es cuando los niños necesitan alimentarse más. ¿Deben los niños comer más o deben elegir un grupo de alimentos que les aporte la energía suficiente?
La actividad física si que justifica una mayor ingesta en las tomas o el uso de alimentos más energéticos, pero solo si hay más deporte. El aburrimiento nunca debe paliarse con comida. Es muy importante transmitir esto a los niños y mucho más a sus padres. Vamos a regalar juguetes que inciten el movimiento o el deporte al aire libre. Pelotas o bicicletas están muy bien cuando gusta el ejercicio. Para los niños menos activos, que tampoco todos tienen que ser atletas, podemos por supuesto regalar libros o juegos de mesa, pero nunca comida, porque la ésta no es un regalo.
Cuando hay una mayor necesidad de nutrientes, también hay más hambre pero solo ampliaremos el volumen de comidas a sus horas, no fomentando el picoteo, ni dando a los niños licencia para alimentarse según su criterio, ni inventándose tentempiés a cualquier hora. Hay que ayudar al niño a sentir un hambre normal hasta llegar a la siguiente toma sin querer resolverla inmediatamente.
Es una pequeña disciplina muy útil para la edad adulta que debe dirigirla un adulto. ¿Hay que hacer que los niños pasen hambre? No, pero si hacerles ver que el hambre se evita comiendo en adecuada cantidad a sus horas y sin distracciones.




Respecto a tanta actividad física casi diaria, y con los termómetros muchas veces rozando los 30 grados, ¿qué riesgos conlleva beber agua excesivamente fría después de practicar deporte?
Beber agua muy fría en grandes cantidades no es una pauta correcta para hidratarse cuando se hace ejercicio. Tanto el frío como el calor intenso en forma de agua o alimento irritan el estomago ya sea después de hacer deporte como en cualquier momento. La consecuencia más común puede ser una ligera gastritis con dispepsia y distensión abdominal. Si sucede en la piscina o haciendo alguna actividad que requiere de nuestra atención, cuidado. Para evitarlo, beber a sorbos agua ligeramente fría durante el ejercicio, evitando raciones mayores de medio vaso de cada vez. Poner alcance de los niños solo agua ya a una temperatura adecuada para tomar.
 
La actividad física de los niños en verano crece y la ingesta de determinados alimentos, también debe.


Junto al verano, de la mano van los helados. ¿Cuáles son los helados más recomendables y cuáles debemos eliminar de su dieta?
Sin duda, los helados mejores son los hechos en casa con leche desnatada y fruta natural. De este modo también podemos controlar el contenido el azucares. Cuando esto no es posible, los helados de hielo a base de zumos están muy bien, seguidos de los de crema de toda la vida cuando son de maestro heladero y por ultimo pondremos los flashes y los helado con grasas vegetales sin determinar como ultima opción y muy de vez en cuando. El helado puede ser una correcta merienda para niños durante el verano. Está bien variar de marcas, sabores y texturas. No solo educan el gusto de los niños sino que nos garantizan fuentes nutricionales más variadas.

Desde hace tiempo se insiste en la necesidad de que los niños (y también los adultos) deben tomar al menos 5 piezas de fruta y/o verdura al día. Teniendo en cuenta que por lo general los menores de edad no sienten especial pasión por las verduras, ¿existe alguna alternativa en otros alimentos para llevar al organismo las propiedades de las verduras?
Cuando las verduras no gustan o cuesta mucho llegar a alcanzar una cantidad compatible con una ración suficiente, debemos acudir a las cremas de verduras y las salsas de tomate llenas de vegetales tamizados. Hay que conseguir una mezcla de vegetales en crema o puré que guste lo suficiente como para que puede ser un entrante en todas las comidas. El gazpacho por ejemplo no es adecuado. Es un sabor entre salado y amargo, mucho más compatible con paladares adultos. No nos empeñemos en creer que es lo mismo que un puré de verduras con ese toque dulzón que entra tan bien.
La fruta no debe sustituir a la verdura. Tienen muchas diferencias, la más importante la presencia de azúcares. Cuando creen que el autentico sabor de las salsa es la de bote, tenemos trabajo por hacer. Es bueno acostumbrar a los niños a sabores de salsa de tomate diferentes: La que hace mamá, la que hace la abuela…


Para los que tenemos más de 40 años, se nos quedó en la retina y en la mente que después de comer había que esperar dos horas para hacer la digestión. ¿Es un mito o en realidad hay que esperar tanto tiempo?
Para que se produzca la famosa y peligrosa hidrocución, corte de digestión popularmente dicho, tienen que darse más factores que el contraste con el agua fría. Como nunca sabemos si tenemos o no papeletas para sufrir este inconveniente, lo mejor es la prudencia. Esperar a no tener el estomago recién terminado de comer con todo el alimento en la primera fase de la digestión es la primera instrucción llena de sentido común. Cuando decidamos entrar en el agua, poco a poco y permitiendo al organismo adaptarse, pero esta pregunta habría que hacérsela mejor a personal sanitario de urgencias.

¿Cuáles son las comidas con las que mejor se puede combatir el calor?
Curiosamente, las cocinadas, calientes y ligeramente especiadas, como hacen los expertos. Los habitantes de los lugares más calurosos del planeta utilizan los alimentos de este modo para conseguir que el organismo mantenga un equilibrio de temperatura interna y externa. ¿Habéis hecho la prueba de tomar un té caliente en pleno día caluroso? Es muy interesante como genera una sensación de frescor por contraste con el exterior. Lo más básico para combatir el calor es mantener un nivel de hidratación suficiente para que el cuerpo haga lo que considere oportuno. Sudar, orinar, retener, etc. No por tomar constantemente alimentos fríos estamos haciéndolo mejor. La clave es el liquido a cualquier temperatura, pero en cantidad.