viernes, 10 de enero de 2014

ARQUITECTURA Y RENOVACIÓN PEDAGÓGICA I

Durante este año el Blog de Singladura contará con nuevos contenidos –siempre relacionados con el sector educativo-a través de entrevistas y artículos de opinión a expertos en la materia.
En Singladura, expertos en mobiliario escolar y para colectividades, somos plenamente conscientes que unos buenos resultados académicos no sólo se alcanzan con unos excelentes equipos pedagógicos, sino que creemos firmemente en que determinados factores influyen directamente en esos resultados. A través de una serie de amenos diálogos, que publicaremos periódicamente en el Blog, iremos desgranando la opinión de expertos del sector educativo.
En esta primera ocasión os dejamos con la primera entrega de la entrevista a Don Jorge Casesmeiro, pedagogo y director del Centro de Psicología y Pedagogía Psicopaidos que, bajo el título Arquitectura y renovación pedagógica I, analizará la relación directa entre –por ejemplo- un aula bien iluminada y cómo lograr que los alumnos obtengan unos exitosos resultados académicos.

¿Hasta qué punto influye la composición de elementos arquitectónicos en un mejor resultado académico?
La estructura y disposición del espacio físico escolar es un factor que condiciona el aprendizaje, el rendimiento y otras variables de interés pedagógico, tanto en el mundo escolar como en el laboral. La infraestructura arquitectónica influye, por ejemplo, en el aprovechamiento de la luz solar, en la temperatura ambiental y necesidades de climatización. Está ampliamente estudiado que el color es, asimismo, un elemento de enorme relevancia. Por otra parte, el tamaño y forma de las aulas también condiciona el estilo organizativo de los grupos y la orientación didáctica. Luego están las características y distribución del mobiliario empleado; y, por supuesto, su ergonomía que es fundamental para contribuir a una mayor disciplina y salud postural. Todo esto hace de la arquitectura, el diseño y equipamiento de materiales escolares un ámbito muy interesante para la investigación y el desarrollo aplicados a la educación.
Es vital vigilar hábitos de salud postural y emplear sillas ergonómicas..
Parece claro que una habitación/aula con una buena luminosidad puede predisponer al alumno a que esté más atento, no tenga que forzar la vista, etc. Además de esta relación directa, por un componente médico, desde el punto de vista psicopedagógico, ¿se ha establecido cuál debería ser el caudal óptimo de luz para que los alumnos ganen en concentración?
La luz es un factor directamente relacionado con la atención y la concentración, por lo que puede vincularse factores como rapidez de respuesta, umbral de fatiga y hasta el comportamiento en el aula. Preguntas por el caudal, pero dicho caudal dependerá en gran medida del tipo de luz y tecnología que estemos empleando; y también de la actividad que estemos realizando (estudio individual, lección magistral, trabajo en pequeños grupos, uso de tecnologías.), o incluso el momento de la jornada (flujo de luz natural, cansancio acumulado, etc.). La Universidad de Nebrija publicó el año pasado un interesante informe titulado “Estudio sobre la influencia de la iluminación en el rendimiento escolar” en torno a los beneficios de una iluminación dinámica, que permitiese regular el tipo e intensidad de la luz artificial durante la jornada creando distintos climas, por así decirlo.
Utilizar poca o mucha luz hará que forcemos la vista, aumentemos
la fatiga visual así como la falta de concentración.

A pesar de esto, vuelvo aquí a la importancia de la luz natural, que si bien puede no tener un impacto directo en el rendimiento cognitivo y académico, si condiciona al parecer variables como el estrés y la salud. Es un tema fascinante. El ojo es un órgano que hunde sus raíces en el cerebro, y la neurofisiología de la visión es un sistema tremendamente complejo. La vista ha sido siempre el sentido privilegiado del mundo académico, por encima del tacto, el gusto, el olfato, el oído..., sentidos tradicionalmente considerados inferiores. Esto nos viene ya de la Grecia clásica. Quizá, a nivel sensorial, podamos integrar más el potencial de aprendizaje y conocimiento de otros sentidos, como se hace en la edad infantil. En cualquier caso, la escuela sigue siendo una institución visual. No obstante, esta preeminencia del ojo como órgano de estudio y acceso al conocimiento es lo que ha castigado más la vista de los estudiantes. Y ahora, el mundo de las pantallas (Tablet, smartphones, etc.) introduce nuevos hábitos y problemas asociados al esfuerzo visual.

¿Podría explicar qué elementos arquitectónicos de interior influyen en la recreación de un clima educativo más favorable?
La dotación de un mobiliario en condiciones, en buen estado, es fundamental. Y por supuesto la ergonomía de su diseño. Son prioritarias la seguridad, la resistencia y comodidad de los materiales. Evidentemente, siempre adaptados a las características y singularidades de cada grupo de edad. Ahora bien, el clima educativo más favorable dependerá mucho del modelo y estilo pedagógico que pretendamos crear. Personalmente, en la actual coyuntura histórica pienso que la flexibilidad es un valor clave; y me refiero a un mobiliario polivalente, que permita a los docentes reinventar el espacio aula, establecer redes distintas de comunicación, nuevas agrupaciones y modos de relacionarnos, entre nosotros, con la información y el conocimiento.

El modelo de aula tradicional (pupitres mirando hacia el profesor y una pizarra) parece que tienen los días contados, a favor de modelos innovadores de colegios (tipo finés), donde las aulas se configuran como espacios diáfanos, más propios de ágoras de la Grecia clásica ¿Podría explicar desde su perspectiva cómo dicho modelo favorecerá el aprendizaje del alumno?
A esto es, efectivamente, a lo que me refería en mi anterior respuesta. No creo que el modelo magistral al que te refieres deba ser desterrado; tiene sus virtudes. Todos disfrutamos de este modelo cada vez que escuchamos una buena conferencia. Un gran orador hablando de un tema interesante y bien presentado es un lujo. Los aprendizajes se hacen de otra forma, quizá más latentes. Pero ahí están. Ahora bien, es evidente que esta forma de transmisión del conocimiento (centrada en una enseñanza unidireccional) no puede seguir siendo la habitual en la escuela, entre otras cosas porque -además de transmitir conocimientos- la escuela puede ser un foro de transformación del mismo mediante otras dinámicas activas, que aprovechen más los potenciales de aprendizaje de los alumnos, su curiosidad y motivación.
Aulas del siglo XXI diseñadas por Singladura, permitiendo la total movilidad del maestro entre los alumnos.
El sistema finlandés, al que te refieres, también ha avanzado mucho en este aspecto. El libro The Best School in the World: Seven Finnish Examples from the 21st Century, editado por el Museo de Arquitectura Finlandesa, es una interesante fuente para sumergirse en las posibilidades que la arquitectura, el diseño y el equipamiento de interiores pueden ofrecer a la pedagogía. Siguiendo en el modelo nórdico, las escuelas Vittra, en Suecia, se han erigido como paradigma de renovación pedagógica, al apostar por una escuela sin aulas, un aprendizaje basado en la experiencia y el aprovechamiento de las nuevas tecnologías. En estas escuelas, el aula, como espacio/concepto, ha sido desplazada por la idea de que el aprendizaje y la formación pueden suceder en cualquier sitio. Es un caso realmente muy interesante.

Pero toda esta revolución de los espacios pedagógicos tiene, en realidad, un componente de renovación. De lo que se trata, en muchos casos, es de revisitar, de explorar, alternativas ya holladas por los pioneros de la pedagogía. Tú te referías al ágora griega; y es así. La escuela de Aristóteles era conocida como la peripatética (palabra que designa itinerancia, movimiento), porque para Aristóteles y sus alumnos era habitual leer y dialogar dando paseos en un entorno ajardinado, al aire libre. Pero también tenemos muchos ejemplos geniales sobre el uso flexible del espacio y la educación activa durante finales del siglo XIX, en la escuela de Yasnaia Poliana de Tolstoi, el método Decroly, Montessori, Rudolf Steiner o más tarde el polémico Aleksander Neill.

Puedes leer la segunda parte de esta entrevista aquí.