lunes, 26 de agosto de 2013

LA DIFERENCIA ENTRE EDUCAR Y ENSEÑAR

Aún quedas unos días para relajarnos y coger el curso escolar próximo con fuerzas. Desde Singladura os deseamos que paséis una feliz estancia allá desde donde nos leas. Para finalizar, la última conferencia dentro del ciclo de la I Jornada de Expertos Educativos, patrocinada por Singladura,  realizada por José Fernando Calderero Hernández, decano de la Facultad de Educación en la Universidad Internacional La Rioja (UNIR).

“No puedo dejar de decir que estoy absolutamente orgulloso de poder compartir con vosotros  los cimientos de una aventura que –seguro- será un tremendo éxito educativo, porque sé el trasfondo que hay y sé que aporta una respuesta a lo que demanda la sociedad. La pregunta que les hago: ¿la educación es lo mismo que la enseñanza?, ¿son términos equivalentes?, ¿se podrían sustituir el uno por el otro en un texto?

Hace bastantes años, en el inicio de mi carrera profesional, vino el padre de un alumno mío a hablar conmigo. Este señor era albañil y me decía que “como no sé leer, como no tengo letras, yo no puedo educar a mis hijos”. En ese momento, en mi despacho, di un puñetazo en la mesa y le dije: “Manolo, no es que no puedas, sino que debes”.  Quizá no le puedas enseñar química, inglés o informática…pero sí que tienes el derecho -y el deber- de educar a tus hijos, porque tanto tú como tu mujer sois los principales educadores de vuestros hijos. Vemos así que no es lo mismo enseñar cómo hacer ecuaciones de segundo grado, o manejar una tableta, que educar; definitivamente, no es lo mismo. Ahora bien: aunque no es lo mismo educar que enseñar, son dos realidades completamente inseparables. Uno no puede educar sin enseñar algo, aunque no sea más que dar un consejo a un alumno, a un hijo… Hace poco tiempo me contaba un matrimonio de ejecutivos que se quedaron sorprendidos cuando vieron que su hijo tenía acento colombiano; y esto era así porque la señora que bañaba al niño, quien le cuidaba y le leía los cuentos  hasta que llegaban los padres era una señora colombiana que le había estado enseñando, educando. Y lo había estado haciendo, lógicamente, con su acento. Vemos así que son dos realidades distintas pero inseparables.

Estamos asistiendo al nacimiento de un colegio. Pero, no nos engañemos: un colegio no es el auténtico centro educativo, sino que es la familia (y así lo atestiguan innumerables estudios sociales). Y la familia influye para bien, y para mal. Nunca un entorno familiar deja de influir en los niños, ya sea por acción o por omisión, por imitación o por rechazo, por contraste de ideas.

Otra cuestión interesante dentro de lo que se conoce como educación personalizada es discernir qué es una “persona”. Un día charlando con un colega me inquiría en que había que educar a todas las personas. Y yo le dije que eso era imposible porque uno no puede educar a todas las personas; a lo que mi compañero me respondía: “claro que no puedes, porque tú no puedes llegar a todos los habitantes del mundo”.  Pero yo no se lo dije en ese sentido, sino porque hay personas que son “ineducables”. Él me respondió que mostraba “pocas esperanzas” ante mi afirmación. Sin embargo, yo le expliqué que había personas a las que no podía plantearme educar; y estas personas son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Mi colega exclamó que eso, si acaso, para los creyentes. Yo sin embargo le aclaré de dónde procede el término persona: una palabra que nace para resolver un problema de la Santísima Trinidad, y surge en un contexto cristiano. Pero el concepto persona no es equivalente al concepto de “ser humano”: todo ser humano es persona, pero no todas las personas son seres humanos.

Podríamos resumir el concepto de persona  en que es un principio de actividad. Una persona tiene carácter personal y es un principio de actividad, es una persona que toma decisiones; y esto es muy importante. Un docente tiene que saber cómo llegar a cada uno de sus alumnos. Estamos habituados a escuchar cosas como “planes personalizados…”, y no es lo mismo personalizar que individualizar. La palabra individuo hace referencia a un elemento de un conjunto. Personalizar es tener en cuenta el carácter personal, y hay dos características esenciales de la persona: una de ellas es la singularidad, cada ser humano es único e irrepetible; tenemos nuestra propia huella dactilar, nuestra idiosincrasia… Y otra característica esencial de la persona es la apertura, no sólo de lo bueno y conveniente que es  ser bueno, sino ser solidario con los demás. Y es bueno que esto salga de uno mismo; porque en caso contrario está impidiendo su propio crecimiento como persona.

Hubo un sello por el que se pagó en una subasta más de 400.000 dólares. Y esto fue así porque a la hora de imprimirlos, uno de ellos salió al revés. Es, en definitiva, una pieza única. Mi reflexión: ¿alguien se ha parado a pensar en que cada uno de nosotros somos, como ese sello que se imprimió boca abajo, una pieza única e irrepetible, y que- por tanto- somos un tesoro, con una enorme dignidad? No sólo somos miembros de un colectivo. Cada uno de nosotros, padres, profesores, alumnos,  somos una pieza única y, por tanto, somos un tesoro.

Leyendo la biografía de Steve Jobs, decía que llegó a crear Apple al cruzarse en la Calle de la Tecnología con Calle de las Humanidades. Comentando este asunto con mi mujer le comenté que yo creo que no es más que una sola calle, la calle de la realidad; calle que puede verse con ojos sociales, ojos económicos, ojos morales… puedo decir con orgullo que en nuestra facultad de educación, en la UNIR, para los maestros, tenemos una asignatura troncal denominada Educación para el arte y la belleza, en la que tratamos de enseñar a despertar el gusto por el arte, la belleza…
¿Es importante saber idiomas? Sin duda; y la tecnología, y la formación en competencias. Desde la universidad estamos trabajando para que nuestros alumnos adquieran no sólo teorías, sino habilidades y competencias profesionales.

En la educación hay que ver el sentido de la moral. Es decir: ¿sería bueno que un alumno sacase unas notas excelentes y tuviera unas grandes habilidades si sólo las desarrolla para “hundir” a un compañero suyo, para que un compañero quede menospreciado? Por ello, los profesores tienen que vigilar –también- las conductas de los alumnos.

Es importante basarse en los datos, en la experiencia y en la estadística. Es bueno que los alumnos aprendan de las generaciones pasadas, pero que den un paso adelante. Hay que educar a la juventud, en definitiva, para que sean innovadores, emprendedores: que sean ambiciosos. Hay que formar a los jóvenes para que sean capaces de escribir su propio futuro; y el futuro (por definición) no se puede escribir.  Hay personas que son capaces de enfrentarse a desafíos, personas que después de estudiar una carrera universitaria se encontrarán con retos para aprender cosas nuevas (siempre aprendiendo). Y los profesores tienen que dedicarse al 100% de los alumnos: tanto a los que están en la media, como a los más rezagados, los que se sitúan a la cabeza...a todos.

¿Qué tengo que decirle a mi hijo entonces: que destaque, que obtenga unas notas excelentes, que sobresalga por encima de los demás, o que sea solidario y que forme parte del colectivo?

 Yo creo que la clave está en la singularidad de cada uno de nosotros, debiendo responder de nuestros propios actos; y al mismo tiempo somos seres sociales, y para alcanzar nuestro propio desarrollo tenemos que entregarnos a los demás y ser solidarios”.

domingo, 11 de agosto de 2013

LA GENERACION .NET

Resumen de la Ponencia "Ser padre de la generación .Net en la era digital", ofrecida por Doña Silvia Pradas Montilla, Psicopedagoga y Profesora Universitaria experta en tecnología, durante la I Jornada de Expertos Educativos, organizada por el Colegio Pasteur Arroyomolinos y patrocinada por Singladura.

En su conferencia, Pradas ha querido ofrecer unas breves pinceladas acerca de un momento realmente apasionante.

"Pensando en el colegio Pasteur, que iniciará su andadura a partir de septiembre, la nota característica es que prácticamente todos los alumnos de este colegio habrán nacido en el siglo XXI; y este detalle ya les significa.

En el vídeo superior se observa a una niña que juega con una revista y se pregunta si la revista puede estar rota, porque ella interactúa, toca la revista, pero la revista no la da ninguna respuesta. Se llega a plantear -incluso- si su dedo no funciona, porque ella presiona pero la revista no reacciona. Prueba su dedo sobre su muslo y piensa que el dedo está bien. Es, en definitiva, algo anticuado para ella. La niña solicita un juguete que resulte atractivo para ella y que la llame la atención (una tableta). Y este es el entorno en el que los niños se están educando, pudiendo pasar horas y horas delante de la tecnología sin percatarse del tiempo que está trascurriendo. Pero su búsqueda es siempre de análisis, de comparación de toda esa información que reciben, “estimulando constantemente su creatividad”. Hay que ser muy cuidadosos con la creatividad de los menores. No hay que coartarles la creatividad. Silvia se ha referido a la anécdota de Sir Ken Robinson, cuando le preguntó a una niña “¿Qué estás pintando?" La niña respondió que estaba pintando a Dios, a lo que Robinson le replicó que eso era imposible porque “nadie ha visto nunca a Dios”. “Deme un par de minutos que termine”, le repuso la niña. Los elementos que caracterizan a los niños nacidos en el siglo XXI, y que ha quedado en definirse como Generación .Net, es que reciben imágenes a través de una comunicación así como la interacción de dicha comunicación.

Globalización 3.0
Los niños necesitan comunicar, ser oídos. Se plantea incluso que estamos viviendo la globalización 3.0. La globalización 1.0 coincide con el descubrimiento de América, donde el foco de atención eran los países, es decir, sumar territorios. Una segunda globalización fue en torno a 1800, donde el foco se puso en la creación de empresas, en la riqueza, en la revolución industrial. Y la 3.0 pone el foco de atención en la persona. Y supone una oportunidad increíble para los investigadores y los docentes al entender a cada persona como una unidad. La tecnología es el único instrumento que ha permitido llevar la información al cerebro, para que éste procese esa información, convirtiéndola en conocimiento. Pero el cerebro pertenece a un cuerpo, y ese cuerpo también necesita su propio desarrollo, siendo capaz de discernir entre el bien y el mal, siendo el entorno quien le configura.

En este sentido, el paradigma educativo también ha ido cambiando con el paso del tiempo. Al principio nos centrábamos mucho en la figura del profesor, siendo éste el único que utilizaba la tecnología. Luego, hemos dado un gran paso y hemos consensuado que la importancia real debe estar en el alumno, devolviendo el protagonismo al niño en el proceso educativo. Hoy podemos hablar de aulas interconectadas, donde aprendemos entre iguales, con un profesor que es capaz de abrir espacios de aprendizaje. Y los niños adquieren conocimiento gracias a sus profesores e incluso a través de personas que –posiblemente- jamás tengan oportunidad de conocerse presencialmente, pero que gracias a la red podrán conocer y contactar, porque son mente abiertas.

El conectivismo viene a decir que nuestra inteligencia nunca será superior a la suma de la inteligencia de todos. Es decir, tenemos que poner nuestra inteligencia al servicio de otros, desarrollar nuestro propio talento; y el talento será al final la suma de esas características y atributos. Y este es el reto de los padres hoy: descubrir el talento de nuestros hijos, descubrir el talento de nuestros alumnos, que no sean una imagen de lo que querrían ser. Cuando los niños usen las redes sociales hay que enseñarles a que sean ellos mismos, en el mundo online; y ellos mismos en el mundo offline, en cualquier situación, puesto que el rastro en Internet nunca se borra. Hay que enseñarles a que sean auténticos y con seña de identidad.
Que cada comportamiento sea capaz de definir al alumno. Hoy las empresas de RRHH buscan el rastro que el candidato ha dejado en la red. La clave está en poder ser serviciales y ayudar a nuestros compañeros, porque tenemos una visión del mundo coherente.

Hoy es posible trasmitir valores gracias a Internet. Y aquí es donde hay que centrar al nativo digital que, en el fondo, no tiene contenido; tiene intuición pero hay que darle –a través del profesorado- información. En este sentido, hay que contar con recursos para protegerles en la red (Twitter de la policía, software de control parental, etc.) Los datos generan información. Pero esta información ya no es sinónimo de poder, pues está al alcance de cualquiera. El poder está en el conocimiento, que es aquello que cada uno hace suyo, para convertirlo en sabiduría".

Pradas ha concluido su ponencia abogando por una comunidad educativa que sea capaz de trabajar en equipo, como una inteligencia colectiva que permita multiplicar el capital.

jueves, 1 de agosto de 2013

LOS PADRES, FORMADORES DE LÍDERES

El mes de agosto es tiempo para el descanso, para el ocio. Desde Singladura te deseamos un feliz verano y te ofrecemos las conferencias íntegras efectuadas en la I Jornada de Expertos Educativos. A continuación, Don Enrique Ullecia Rodríguez, Doctor en Pedagogía, MBA por el IESE y orientador familiar, en “La implicación de los Padres en la educación de sus hijos.

“Durante mi vida profesional he investigado qué han hecho los padres que tienen hijos bien educados. Las instituciones educativas van a educar a nuestros hijos pero, jamás, van a sustituir a las figuras paternas y maternas; y lo que no hagan las familias no lo van a poder hacer los profesores. Para los padres, hay una conexión entre la plenitud a la que van a llegar nuestros hijos y la plenitud a la que nosotros (los padres) vamos a llegar. Los padres querremos que acaben madurando como personas responsables y que sean capaces de dedicarse a tareas en pro y beneficio de los demás. Por ello, la educación de los hijos lo he querido conectar con el liderazgo; porque muchas veces he podido observar –en mi propia carrera profesional-  a directivos cuyas dotes de liderazgo brillaban por su ausencia; y estas faltas de liderazgo tenían conexión con la falta de formación que había tenido la familia. En positivo, ¿qué disposiciones podemos desarrollar los padres para que nuestros hijos alcancen altas tasas de liderazgo?

Hay que distinguir entre varios tipos de liderazgo. Hay un liderazgo estratégico: personas altamente profesionales, con visión del negocio, con recursos financieros. Luego, hay un liderazgo denominado interpersonal: esa capacidad para relacionarse y comunicarse con nuestros semejantes. Pero hay un nivel más personal de liderazgo que es el liderazgo –valga la redundancia- personal, y que es la capacidad de autogobierno, de conducir nuestra propia vida  con independencia de las circunstancias que nos puedan rodear. Y este es el liderazgo que nos interesa a los padres, porque tiene una estrecha relación con la formación que dan las familias en casa. Esas competencias personales están muy vinculadas con la formación del carácter. Porque el carácter es - al final- lo que las personas son. Un buen carácter es cuando nuestros hijos conocen el bien, saben qué es el bien y procuran practicarlo. ¿Hitler fue un líder? Sin duda. Supo arrastrar a una nación entera con un proyecto. Pero, ¿es el mismo liderazgo el que tuvo Hitler que el que tuvo, por ejemplo, Martin Luther King, defendiendo la raza negra en Estados Unidos? Hay algo distinto entre ambos liderazgos, y esa diferencia conecta con la persona y conecta con la ética. Podemos afirmar que el liderazgo no es algo exclusivo de unos pocos afortunados, sino que es algo que se educa;  y que, principalmente, quienes lo educan son los padres. Por ello, he decidido investigar aquellas familias que –aparentemente- sus hijos tenían buenas profesiones, influyentes en sus entornos, con muchos amigos... ¿Y qué encontré en estas familias? Después de investigar durante mucho tiempo me salieron tres grupos bien diferenciados:
El primero de ellos dio pistas de por qué habían sido educados de una manera determinada. Un segundo grupo fueron los modos; y un tercer grupo, los resultados que se habían obtenido. En realidad salía una cuarta categoría, y que no eran más que los errores que habían convertido dichas familias. He de decir también que nunca me encontré con una familia 100% ideal (porque no existen), sino con familias que se han ido equivocando y aprendiendo de sus errores.

Tres nexos comunes
En cuanto a las causas de por qué estos padres educaron a sus hijos de estas formas, vislumbré tres causas principales: un amor ilimitado hacia sus hijos. Esto es algo que puede parecer evidente: que los padres amen a sus hijos; pero yo encontré en esas familias un amor ilimitado de padres que supieron ir transformándolo en un “amor dedicado”; y eso implica ya esfuerzo. Por otro lado, encontré en esas familias unas fuertes convicciones religiosas, un sentido trascendente de la propia existencia. Y creo que es -al final- una de las causas de cómo debemos actuar. Esas familias, en la educación de sus hijos, los padres veían como una visión importante el educar (bien) a los hijos. Y la tercera, una visión realista, ya que cuando estos padres iban a las tutorías, veían que les tenían que animar desde el Colegio.

Así, si unimos estas tres características: amor ilimitado, sentido trascendente de la vida y una visión realista, nos encontramos con unos padres que han perseguido la plenitud de sus hijos. La educación no llueve del cielo, hay que estar muy pendiente y muchas veces hay que adelantarse a determinadas situaciones..
Y hay acciones que los padres desarrollaron hacia sus hijos, por un lado, y otras acciones encaminadas a educarse a sí mismos. Los padres buscaban cómo dialogar con ellos, cómo supieron conocer cada vez más sus virtudes y sus carencias. También se preocuparon por buscarles el mejor entorno posible, especialmente preocupados por los amigos de sus hijos. Y no menos importante para estas familias fue la elección del colegio, que era un complemento a ese tipo de educación que ellos querían impartir. Y estos padres participaban de manera activa en la vida escolar de sus hijos. Por supuesto, también les preocupaba a estos padres el tiempo libre de sus hijos, saber qué actividades deportivas y/o culturales practicaban, etc.

Otro aspecto de vital importancia fue comprobar cómo estos padres supieron conciliar su vida familiar con su vida profesional, cómo procuraron mantener una coherencia durante su existencia, en base a determinados valores. Entre otros, una visión trascendente de la vida, la solidaridad y el servicio a los demás, la austeridad, el optimismo, la magnanimidad y el orden. 

A medida que los hijos fueron creciendo, éstos acabaron siendo lo que ellos querían. Los padres sólo les orientaron, con una formación, con unos valores...Pero han sido ellos los que, desde la libertad, han ido eligiendo.
Es importante, lógicamente, la unificación de criterios entre los progenitores para llegar al consenso.
Los resultados saltaban a la vista, con personas equilibradas, amigos de sus amigos, altamente profesionales y éticos. En estas familias destacaba el sentido de una gran unidad familiar. Así, los hijos, en lugar de irse de casa han sabido incorporar nuevos miembros (mujeres, nietos...)

Para lograr esto hay que tener en cuenta siempre a terceras personas en las decisiones que cada cual tome en su vida, la importancia de este tipo de motivación. Y es precisamente en la familia donde se adquieren las bases que van a permitir desarrollar esta motivación trascendente, que permitirá que nuestros hijos no sólo tengan en cuenta sus inquietudes económicas, sino también inquietudes de mejora personal, y que tengan en consideración a las restante personas con las que convivan.

Por resumir, los padres somos los primeros (y principales) formadores de líderes, y los hijos son en realidad la primera oportunidad que nos brinda la vida de comportarnos como líderes, y tener una mejora personal que permita esa transmisión existencial de valores. Por último, la formación de las familias es fundamental, bien a través de cursos específicos o mediante tutorías que puedan ayudar a estas familias en el ambicioso proyecto de formación de líderes.