viernes, 28 de junio de 2013

VALORES QUE NO SE COMPRAN

A continuación, Singladura, empresa patrocinadora de la I Jornada de Expertos Educativos, publica la ponencia de Doña Marta López-Jurado Puig, Profesora de la Facultad de Educación de la UNED y Mediadora Familiar, titulada "La educación de los valores a través de la toma de decisiones correcta".

López-Jurado inició su ponencia lanzando una pregunta a todos los asistentes a este evento.

"Si pudiéramos tener la suerte de disponer de la lámpara de Aladino, y al frotarla el genio nos diera solamente un único deseo, sólo uno…¿qué pediríamos?

Todos los que estamos hoy aquí, si tuviéramos que escoger tres valores para nuestros alumnos, para nuestros hijos...imagino que todos serían bastante parecidos; y, muy probablemente, todos pediríamos para nuestros hijos que fusen buenos profesionales, que sean personas con muchos amigos, deportistas… Es decir, una serie de valores que no se compran; y, si no se compran, ¿dónde están esos valores? Porque esta es la clave de la educación. Esos valores son cualidades de mi inteligencia y mi voluntad, y que los poseo si yo quiero. Son unos valores que no se pueden meter a una persona a la fuerza. Siempre he querido mostrar a mis alumnos el valor inmenso que tienen cada uno de ellos como personas. Con el tiempo, tuve la ocasión de trabajar con un modelo que incide en cómo tomar decisiones de cara a que –además de convertirlos en grandes profesionales- sean, además, buenas personas; que sean capaces de generar equipo desde la confianza, que puedan hacer amigos y creen relaciones de amistad perdurables en el tiempo; que construyan un hogar, y que perdure; que no sólo se preocupen de su competencia provisional, sino de generar esas redes sociales.

Todo el mundo al tomar decisiones está construyendo su particular modo de ser. Hoy la enseñanza la hacemos en compartimentos estancos, donde tenemos una hora de matemáticas, otra de física, de lengua y literatura..; y así vamos configurando a la persona de diferentes modos.  Ahora se ha vuelto a un modelo sistémico, donde todo guarda relación con todos, véase la globalización: lo que pasa en mi barrio y en Taiwán me implica directamente.

Brevemente, el modelo de decisión es el siguiente: un profesional de la educación obtiene una motivación externa más allá del dinero. Hay personas altamente motivadas por ser el mejor en su materia, buscando la excelencia profesional en ese área del saber. Una cosa es lo que el entorno nos da. Otra cosa son las consecuencias de la acción dentro de uno mismo y el gran desarrollo de competencia profesional que podamos tener. Pero queramos o no, nos movemos en un contexto humano, y siempre hay alguien que recibe el impacto de nuestra actuación. Un profesional de la educación no se va cuando a las 5 de la tarde suena el timbre. Este profesional, cuando ve a un niño de su colegio fuera de su horario lectivo, lo más probable es que se acerque y le pregunte por qué ha estado distraído en clase; y este profesor se queda con el problema que tiene el niño, ayudándole al detectar unos síntomas concretos. Es la diferencia entre un profesional y un profesor más. No se busca lo que es bueno para uno, sino lo que es bueno para todos. Resulta fantástico cuando se hace algo bueno no para mí, sino para el otro. Es bueno inculcar a los niños que tengan que exigirse por el otro.

En este modelo de decisión hay tres niveles de valor, que son tres tipos de bienes que la persona tiene: un bien de tipo extrínseco, de dinero, de reconocimiento social; un bien de tipo extrínseco que es todo el aprendizaje que pueda obtener; y un bien de tipo moral que consiste en la negativa de querer hacer daño a alguien, porque es malo para ti y también es malo para mí. Con la prontitud con la que quiero el bien para mí, lo quiero para los demás. Y esos tres tipo de niveles van configurando una personalidad. Si se trata de una personalidad materialista, egoísta, en el fondo demuestra una gran falta de ética al prevalecer su interés propio antes que el bien común. Lo peor es que este tipo de personas se mueve por el mundo con esas gafas pensando que todo el mundo actúa como él.
Luego hay una serie de profesionales que, además de desarrollar su labor profesional del mejor modo, busca el bien de los demás en sus acciones; el bien para mí y para los otros.

¿Qué necesitan hoy los niños? Mucho cariño, un ambiente de alegría y educados en la libertad. Hay que incidir a nuestros hijos/alumnos que ellos llegarán a ser lo que ellos quieran. Cada uno de nosotros elegimos lo que dirán de nosotros cuando muramos. Y para ello, si quiero que me vean como un buen padre de familia, tengo que trazar el camino desde el principio y poner todos los medios para lograrlo".


Durante las próximas semanas El Blog de Singladura publicará el resto de ponencias de la I Jornada de Expertos Educativos. Más información en www.singladura.net